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LA GOTERA EN LA WEB

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OCTAVO AÑO DE LA GOTERA DAK POR LA TORRE FM 101.9

26 DE MARZO DE 2011

ESTAMOS DE NUEVO EN EL AIRE CON EL SÉPTIMO AÑO DE LA GOTERA DAK, TE ESPERAMOS PARA COMPARTIR EL MEJOR ROCK EN CASTELLANO A TODOS NUESTROS AMIGOS OYENTES Y LOS QUE SE ATREVAN A SOPORTARNOS. PODES ESCUCHARNOS TAMBIÉN POR INTERNET EN www.fmlatorre.com.ar.
QUE SEA ROCK

BIENVENIDOS A NUESTRO BLOG

Hola:

Esperamos que disfruten este nuevo espacio de comunicación, de intercambio de ideas y opiniones.
Recuerden que pueden escuchar nuestro programa los sabados de 18 a 21 Hs. por FM La Torre 101.9 Mhz.
Mensajes de textos al 03822-15384009
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Abrazos.

QUIENES SOMOS

El rock nacional o argentino ya cumplió sus cuarenta años de edad por lo que familias enteras comparten en su casa el mismo sentimiento por este movimiento musical y Cultural que no pasa de moda.-
Un programa especializado en un género musical que va dirigido a un amplio target de oyente que van desde los 12 a 50 años.-
Un programa, que se emite por FM LA TORRE 101.9, la radio que tiene una de las coberturas más importantes de la Provincia de La Rioja.
Un programa, que esta cumpliendo 5 años en el aire y cuenta con un staff de personas especialistas en el tema de distintas generaciones, y sobre todo con mucha pasión por el genero.
PROGRAMA NOMINADO PARA EL PREMIO NACIONAL
FARO DE ORO 2008 AL MEJOR PROGRAMA DE ROCK

I- OBJETIVOS
LA GOTERA DAK, intenta reconstruir, la historia del ROCK ARGENTINO, como un aporte, para que todas las generaciones (en especial las nuevas) tengan la oportunidad de conocer como evolucionaron las raíces de nuestro rock. Quienes fueron aquellos, que han puesto su corazón, su locura, sus ideas, sus ganas, su plata, su tiempo, sus deseos y su vocación, para hacer lo que mejor les saliera; Como, se ha venido transformando, a través de los años y de una generación a otra. Cómo se ha vivido y qué mensajes ha ido dejando a los jóvenes, desde una visión crítica del fenómeno tanto es sus aspectos musicales, sociales y del negocio.-
Abrimos nuestro espacio como ámbito de debate, sobre la relación del rock, con la política, las turbulencias sociales, sus contradicciones internas y externas, tratando de difundir aquellas expresiones musicales que no tienen espacios en los medios comerciales, con una actitud critica – constructiva, evitando caer en la ceguera, lugares comunes, justificaciones y actitudes meramente promociónales, en síntesis analizarlo como una actitud abarcativa, de connotaciones múltiples, no solamente como un genero musical.-

II- FICHA TECNICA DEL PROGRAMA

MEDIO: LRJ 315 FM LA TORRE 101.9 (Provincia de La Rioja) y 98.5 (chilecito y zona de influencia).- Cobertura para toda la Provincia de la Rioja y parte de Catamarca.-
DIA Y HORA: Sábados de 18 a 21
CONDUCCION: Mariano Gorno
CONTENIDOS Y COMENTARIOS: Gustavo "Pez" Pereyra
PRODUCCION: Mariano Gorno, Gustavo Pereyra
PRODUCCION EN ESTUDIOS: Lic. Raul Andres Hermosilla (lic. Hermosura)
CAMARAS EN RECITALES: Raul Hermosilla (lic. Hermosura)
IDEA ORIGINAL Y PRODUCCION GENERAL:
Gustavo Pereyra
Mariano Gorno
Alfredo Fuentes
IMITADOR: MAXI GONZALEZ
VOZ ARTISTICAS: JUAN ORMEÑO
REALIZACION: Radio y TV Riojana – FM LA TORRE
OPERADORES DE TURNO:
MIGUEL “MIGUELUCHI” FUENTES
MARIO “El Nostálgico” RUARTE

CONTACTO: 03822-15562885 / 15633914 / 429894 - Sábados Radio 430299 / 422149 - lagoteradak@yahoo.com.ar, gustavo372000@yahoo.com.ar, mariano_gorno@hotmail.com

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19 mayo 2011

NOTICIAS DEL ROCK DAK 16 al 19/5/11

CATUPECU MACHU

La vuelta en llamas. La banda trabaja en un nuevo disco de estudio que, según adelantó Fernando Ruiz Díaz, será "más abierto y más rockero".




Catupecu Machu está trabajando en un nuevo disco de estudio que, según adelantó el cantante Fernando Ruiz Díaz, será "más abierto y más rockero". Con el objetivo de "mantener activas la pasión y la adrenalina", la banda busca distanciarse del estilo de la exitosa placa "Simetría de Moebius" para volver a sorprender.

"Ahora vamos por otra cosa. Está muy bueno lo que estamos haciendo y está saliendo un disco con lo que estábamos buscando. Es como más abierto, mucho más rockero. Toda la gran situación que nos pasó con (el accidentado bajista) Gaby (Ruiz Díaz) hizo que se cierren muchas cosas, porque una situación así en tu vida te baja la autoestima, te hace mierda. Estamos metidos como en otra impronta, otro momento, un tramo mucho más abierto entre nosotros que se suma, a la vez, a la separación del (baterista) Herlein", explicó el vocalista.

Justamente, las sesiones para el nuevo disco tienen a Agustín Rocino en batería y percusión, un cambio en la formación que se dio cuando Catupecu y Javier Herlein decidieron seguir caminos diferentes. "Siento que, por ahí, estábamos en planetas distintos. Seguirá siendo amigo, pero en lo musical teníamos que separarnos y así fue", dijo Ruiz Díaz.

Además, el cantante y compositor se mostró complacido con el éxito que está teniendo la versión de "Manuel Santillán, El León" que grabaron para un compilado en tributo a Los Fabulosos Cadillacs.

"La versión quedó muy linda. Me acuerdo que Señor Flavio nos dijo que lo escuchó y comentó que estaba buenísima. Lo único que se respetó del tema fue el bajo bien agarrado, que lo pusimos hasta más adelante que en los Cadillacs, y arde en el tema. Tiene guitarras surtidas y hay mucho trabajo en los teclados, algo muy profundo, armónico y melódico. Creo que esta es una buena muestra de lo que la gente puede esperar de nosotros en el futuro", indicó.


EDDIE SHAW TOCO CON MUDDY WATERS Y HOWLIN’ WOLF

El legado de una leyenda blusera

Por Cristian Vitale – Pagina/12

“¡Llega a la Argentina otra gran leyenda del blues!” Al ilustrar el ambiente en que se hizo Eddie Shaw, se lo puede aproximar a la pomposa estrategia de prensa con que se anuncia su presentación de esta noche en La Trastienda (Balcarce 460). De 1937 en adelante, Greenville, ciudad densamente poblada del estado de Mississippi, incluía entre sus aspirantes a seguir las estelas de Robert Johnson a Little Milton, Left Hand Frank y Johnny “Big Moose” Walter. Entre ellos –tocando por comida y bebida en clubes locales– estaba el joven Shaw, un ignoto saxofonista nacido en el pueblo de Stringtown que pronto trocaría las recorridas de pago chico por otras de más talante. La varita lo tocó cuando Muddy Waters, olfateador de talentos, lo llamó para un show en Itta Bena y lo invitó a quedarse en su banda. Duró apenas tres meses –una pelea con el pianista Otis Spann lo obligó a dejar el grupo–, pero el mismo día estaba Howlin’ Wolf esperando tras el portazo. “En esa época había una determinación de que a las 12 de la noche tenías que estar en casa si tenías menos de 21 o ibas a la cárcel... recuerdo que para tocar en uno de esos shows tuve que esconderme bajo una manta en la parte de atrás de la camioneta para poder entrar al lugar donde había que tocar”, evoca él, entre risas.

A los 20 años, entonces, este negro gigantón que arriba al país por primera vez se había mudado a Chicago, para “fumarse” en un año a dos de las más grandes leyendas del blues. Ambos hitos de origen más un devenir que lo ligó a Otis Rush, Magic Sam, Willie Dixon, Magic Sam, Eric Clapton, Ringo Starr y Los Rolling Stones, entre otros, sí legitiman tal estrategia de prensa: llega al país otra gran leyenda del blues. “Nunca decidí ser músico”, dice, desde algún rincón de Chicago. “Cuando tenía 12 o 13 años mi casa estaba al lado de mi escuela, y había una banda que entrenaba afuera. Era banda de la escuela, y me uní a ellos..., lo primero que pedí fue un saxo, pero como ya estaba ocupado me dieron un trombón. Toqué el trombón muchos años, hasta que me gané un saxo en una donación y cambié el instrumento..., era lo mío.”

–¿La banda era sólo de blues?

–No. Tocábamos música clásica y rock and roll en los bailes del colegio, hasta que el líder de la banda armó un sexteto para ir a tocar a los clubes de la ciudad y me eligió. Ganábamos 20 dólares la noche y tocábamos lo que hubiera que tocar. Casi siempre era blues y yo, el único tipo que tocaba vientos, tenía que hacer de todo: acompañar, solear, en fin, así aprendí.

–Fue la base que le posibilitó llegar a tocar con la mayoría de los grandes del género en el período clásico, se supone.

–Claro..., pasé mucho tiempo con Waters, Bo Diddley, Jimmy Reed y Howlin’. Esos tipos eran grandes músicos y ahora significan mucho más en mi vida que nunca, porque todos se fueron y yo sigo aquí para tratar de mantener su legado.

Shaw que, además de haber “tocado con todos” y de fundar el The New 1815 Club –un espacio abierto para que las jam sessions entre el mismo Wolf, Otis Rush, James Cotton y Jimmy Reed pudieran existir–, fue manager y director del grupo de Howlin’ Wolf y, al momento de su muerte (enero de 1976), se quedó con su legado y su banda, rebautizada como Eddie Shaw & The Wolf Gang (Eddie Shaw y la Pandilla del Lobo), cuyos músicos lo acompañaron durante buena parte de su –paralelo– derrotero solista, que ya lleva diez discos, y uno en especial que, pese a los 74 años de rodar por la vida, orienta sobre sus fines últimos: Have Blues, Will Travel (Tengo blues, estoy dispuesto a viajar). “Lo voy a hacer hasta que no pueda más”, redondea.


BABASONICOS PRESENTA A PROPOSITO, EN EL QUILMES ROCK

“Nuestro motivo siempre es el hambre”

La banda acaba de publicar su décimo disco oficial en veinte años de historia, sin haber pisado jamás una sala de ensayo. La mutación, la fantasía y el delirio constante de un quinteto de ganadores del pop en una cruzada eterna por la dignidad del vértigo. ¿Qué le pasó a mi rock and roll y con qué se confundió el público de rock?, son sólo algunos de los interrogantes a los que Adrián Dárgelos y Diego Tuñón se entregan en esta extensa charla.

Por Luis Paz – Suplemento NO Pagina/12

¿Es Babasónicos la última banda joven? Superficialmente, no: cientos, miles de bandas de jóvenes han tomado los escenarios en las últimas dos décadas. Pero analizándolo con cierta profundidad, Babasónicos sí es la última banda joven en haber entrado al Parlamento del Rock y en haberse mantenido allí, con constancia, en los últimos diez años, desde Jessico hasta el flamante A propósito, una nueva entrega que pone a jugar al delirio de siempre con ciertos mutágenos novedosos. Si la juventud es el espacio de lo concreto desde donde el vacío del futuro todavía asusta, pero por igual motiva; si el cambio de piel, de voz y de actitudes son ejes de la juventud; si la no complacencia, la no concordia con la imposición y la puesta en duda constante de los propios pilares morales son actitudes jóvenes; si el sudor, el baile y la pérdida en la muchedumbre son quimeras jóvenes; si el joven es, sobre todo, un desposeído de sentidos que debe hacerse cargo de explorar los conceptos y armar su propia aventura, pues no quedan entonces demasiadas dudas de que Babasónicos es la gran banda joven de los últimos 20 años. Quizá sea una contradicción lógica y la juventud se corte mucho antes que en 20 años. Pero, como dice Dárgelos, “¿qué importa la lógica, si todos admitimos que el rock es fantasía?”.

–Más allá de la existencia de estas canciones, ¿en qué se justifica la publicación de un nuevo disco de Babasónicos?

Adrián Dárgelos: –Primero, en que yo sólo sé hacer eso; entonces, ¿cómo no voy a hacer un disco? Pero también lo hacemos porque las ideas tienen un tiempo y vencen, porque el mundo será más cruel dentro de dos semanas. Lo que era provocador hace dos años, ya no lo es, porque la realidad se va superando, el conjunto de actitudes y de conductas va avanzando, y se van generando nuevos estándares de moral en los que lo anterior ya no provoca.

–¿O sea que cada disco de Babasónicos viene a sumar en una discusión contra su coyuntura?

A. D.: –El grupo responde siempre a la realidad de la coyuntura. A propósito tiene diez títulos, diez canciones, que traen un montón de puntos de vista y de personajes que salen de mi choque con la imaginación. Y lo que hace el disco es ponerlos a discutir con esa realidad, claro.

–¿De qué modo?

A. D.: –A veces con cinismo, a veces con cretinismo, a veces con humor. Al menos logré en este disco que no me digan que sueno irónico. Si sólo hay cinismo, te estás riendo desde otro lado, no estás sucio, no estás en el chiquero. El cretino está en la porquería, no está exento de ella. Creo que sobre todo hay un humor, aunque esos personajes no se estén riendo de las cosas que pasan. Ni nosotros, como músicos, nos estamos riendo de eso.

–Hacía casi tres años que no publicaban un disco, dado que Mucho + trae canciones de la época de Mucho (2008). Ahora, hasta los conductores de noticieros manejan el cinismo.

A. D.: –Eso te pone en un desafío nuevo: ¿cómo obtener un punto de vista loable, digno y provocador cuando la poesía que yo podía disfrutar está en cualquier lado, hasta en los conductores de televisión? Yendo más lejos que ellos, que se mofan de la realidad, mientras que yo imagino cosas que ni suceden. A propósito versa sobre la mutación, el delirio y la fantasía. Mis personajes están inventados y conviven con otros mediante una actitud de heroísmo. Son, también, más sobrenaturales. En sus horas de encrucijada no hay otro humano que les haga de oyentes, porque están entretenidos por la realidad. Entonces toda la discusión de ellos se da dentro del delirio.

–¿Cómo es eso de la mutación?

A. D.: –Lo que pasa en este disco es que hay mutación: los temas tienen codas, mutan sin explicar el porqué de su mutación. Esa mutación está en las letras, también, donde los personajes cambian de género o de edad, o se cambia directamente de voz narrativa, y no se explica por qué sucede. Encontramos una veta diferente y la profundizamos. No hay mucho de eso. Estaba rastreando el fenómeno, pero es muy pequeño hasta en la literatura. Tenés Orlando, de Virginia Woolf; o Jacobo el mutante, de Mario Bellatín; algunas cosas en El tercer policía, de Flann O’Brien; o en Los versos satánicos, de Salman Rushdie. Pero es algo muy menor en la literatura. El problema es cómo actúa la mutación, que no explica cómo lleva a algo de un lado al otro. Tenés que aceptarlo como un mazazo. ¿Por qué? ¿No es lógico? Qué importa la lógica, si estás aceptando que esto es fantasía. Vimos esa mutación y le agregamos fantasía y locura. Y la suma de ellas da delirio.

–El delirio es algo muy fuerte en tu escritura, como la conspiración.

A. D.: –Son rasgos de autor que no puedo sacarme. Me gustaría escribir como otro. No estoy conciliado con no poder salirme de mí, pero en este disco encontré una forma narrativa nueva donde fui más el médium que un factor enunciador. Entonces las ideas aparecen, chocan y se pegan con otras, tienen un encuentro más brusco, pero que se entiende. Estos títulos no persiguen un deseo: acá el deseo es atravesado por la imaginación.

Diego Tuñón: –Esa imaginación ocurre en el plano armónico, en lo musical, también. Adrián y Mariano (Roger, guitarrista) tenían un grupo de canciones antes de grabar. Lo que nos gusta es descomponerlas, orquestar y combinar esas piezas de modos diferentes. Es muy notoria la búsqueda que encaró Panza (Castellano, baterista) en este disco. Diego (Rodríguez, guitarrista) también encaró las guitarras desde la no ortodoxia. Alguien nos hizo ver que en este disco nadie toca acordes: hay una melodía, un swing rector, y cada uno va apoyando otras melodías allí, pero siempre de un modo irracional. No apoyamos lo clásico. Sí el swing y la velocidad.

–De algún modo parece una cruzada.

A. D.: –Somos buscadores. Y como tales no sabemos qué buscamos, pero somos conscientes de que nuestra profesión, esto por lo que se nos respeta, es buscar; quizá más eso que hacer música. Ya grabamos como 300 canciones. ¿Cuál es el motivo? Bueno, el motivo nuestro siempre es el hambre. Salimos de expedición y traemos canciones. Lo que a mí me maravilla es que antes no había nada, había silencio, y luego de cierto número de días tenemos 22 temas, por ejemplo. Lo hermoso es que lo creado es envase de sensaciones, la canción es el envase de algo que se transporta, que impregna en vos y que te deja la noción de que entendiste algo o nadás en ese entendimiento que te da, eso que provoca tanto regocijo y que es tan espléndido.

–Y en esa cacería, ¿cómo identificás una buena presa?

A. D.: –Si sos buscador de oro, sabés qué buscar. Acá no sabés por dónde empezar, estás parado en el desierto del silencio y buscás que algo te eleve. Hay cierta elevación mágica que no la provoca nada, y este mundo es mezquino y miserable, y casi solamente la música te da esa elevación. Pero qué poco, en toda la cultura, genera esa situación. Qué poco.

–Bueno, en Mucho no había poca de esa magia.

A. D.: –En Mucho había diez sobre diez: todas las canciones la tenían. En A propósito también. Por eso estoy tan apasionado por los discos nuevos de Babasónicos. Los discos viejos no tienen un porcentaje tan alto de acierto, aunque no hubiésemos podido sobrevivir sin ellos. Lo sorprendente desde Jessico es que hay un 90 o 100 por ciento de eso en los discos. Hay personas a las que no les gustan estos discos, pero eso ni me importa. Lo indiscutible es que salgo hacia una cruzada por la dignidad y el encuentro de sensaciones y, básicamente, lo logro. Porque lo que te muestro en un disco, te lo muestro porque siento que lo encontré. En eso yo no miento.

–¿Eso es el rock? ¿Salir a ese encuentro con el vacío y traerse algo?

A. D.: –Para nosotros es salir al todo por el todo. Para nosotros, los discos son esa cruzada épica por la dignidad de salir al encuentro del tiempo mágico. Parece medio pelotudo dicho así.

–Para nada. Es una de las pocas instancias de elevación posible, en el nivel de pérdida de la inocencia en el que vivimos. Pelotudo sería no salir al encuentro con la magia. Ahora, ¿cómo se mezclan estos títulos con la magia de los anteriores, fundamentalmente, en los shows?

A. D.: –Este disco va a condicionar a todo. Ya empezamos a manejar la retrospectiva del repertorio que se une a esto y el sábado (en el show del Quilmes Rock) vas a empezar a ver la dinámica que agarran. Tocaremos tres títulos de este disco y traeremos canciones viejas a colación.

–Que entren en la familia de swings de éstas. Por cierto, A propósito tiene swings bastante catalizados, exceptuando la suite Muñeco de Haití.

A. D.: –Puede ser por la falta de Gabo que te parezca que comparten un swing similar. Con Gabo podría haber habido otro desarrollo del swing. No me molesta esa transversalidad, pero podría haber sido distinto. No excuso, de todos modos, que éste sea un disco menor. Para nada. Es muy loable cómo la banda, en plena crisis de la pérdida, enfrentó el desafío.

–¿Qué desafío?

A. D.: –Más que nada, el problema era cómo hacer que el disco no tuviera un acento métrico redundante en las melodías y las letras. Es algo que la canción tiene, y más la canción argentina...

–En la que, por ejemplo, amor rima con dolor y pasión rima con loción...

A. D.: –Bueno, este disco no contiene la palabra amor. Eso podría ser un sticker para la tapa del disco.

–Volviendo a los shows, en Cosquín Rock estuviste disperso. ¿Lo sentiste?

A. D.: –Honestamente no nos damos cuenta del nivel de prolijidad de un show. Somos unos locos haciendo shows. Vi a Echo & The Bunnymen en el ‘98, haciendo Killing Moon, y no erraban nada, era aburrido. Pero nosotros tenemos swings raros: si te perdés en Pendejo, trastabillás y es delirante volver a entrar bien. Quizás estuve más errático, pero me divertí mucho.

D. T.: –Además, qué aburridas son las bandas sin problemas, las perfectas.

A. D.: –No fui a ver a U2, pero fui a una suerte de fiesta íntima que dieron para 50 amigos británicos que se trajeron en sus mil aviones. Eran ellos, los Muse, sus amigos y dos argentinos. Uno era yo. Y en un momento, Bono me cuenta que The Edge estaba enojado. Y alguien le pregunta por qué y resulta que uno de los tipos que están abajo del escenario manipulando los efectos no había logrado el sonido que él usaba en esa canción. Era algo intrascendente, una cosa mínima. Si nosotros erramos, se nota mucho.

–En la conferencia de prensa del Cosquín hablaste sobre la juventud, sobre tu deseo de verla más rebelada, incluso contra Babasónicos.

A. D.: –No quiero hablar de eso, no quiero ser acusado de no ver lo que está pasando, pero sentí que no había nadie que se rebelara contra nada. Yo saco discos hace 20 años, soy uno de los más viejos ya dentro del rock. Pero me llama la atención que no aparezca un Babasónicos cada tres años. ¿Por qué no hay una generación que nos cite como influencia?

–La generación que puede hacerlo cita a My Bloody Valentine o a Virus.

A. D.: –Pero eso es viejo. Es como era cuando arranqué yo decir que Los Beatles eran una influencia. Once años me separan de Virus, una banda que yo idolatraba, pero a los chicos de ahora los separan 30 años de ellos.

–Tal vez tenga que ver con esta cultura del revisionismo televisivo, digital, cultural, histórico, ciudadano. Todo eso que vuelve a ocuparnos.

D. T.: –El revisionismo empezó con el CD, nosotros fuimos la primera generación que tuvo que competir contra la historia del vinilo. Y la última generación que vivió el fenómeno del rock.

A. D.: –Si no entraste en la última ventana de ingreso al rock, es como que no existís. Los que acomodan las bateas de discos ponen Babasónicos, Miranda!, Arbol, Kapanga y no tienen qué mas poner. Tienen a Los Abuelos de la Nada, que no producen un disco desde el ‘89, pero no entró nada más. Es como si el rock se hubiese quedado congelado. Es algo peligrosísimo. Hace unos años se vino el meta-rock y nos pusimos a hacer Infame porque no queríamos ser parte del meta-rock, del rock hablando del rock. No sé, hablo de Black Rebel Motorcycle Club, Kings of Leon, los Cooper Temple Clause. ¿Qué carajo era eso, Creedence treinta años después? Hay una tendencia mundial que dice: “Yo no viví eso, pero estoy en ésa ahora”. Entonces hay góticos treinta años después de la música gótica. Es algo que me pregunté.

–¿Qué más te preguntás sobre los comportamientos de las chicas y chicos?

A. D.: –¿Desde cuándo uno tiene que andar con una cámara en el bolsillo todo el día? No era una conducta cultural ésa. Eso viene de un producto que agrega un marketing, que impulsa una conducta de consumo, que se hace cultura. ¿Y ahora? Son infaltables las cámaras. Encima que no ven nada de lo que filman, sólo unas lucecitas desde lejos, yo los miro a los ojos y les canto y se pierden ese momento. Es algo que me pregunto en el show.

–Pero aparte de esa relación entre vos y ellos, se pierden el gesto de muchedumbre que implica un show, ese acto de catarsis colectivo. ¿O no?

A. D.: –La catarsis es un gozo imposible para uno solo. Está en el cantar, el moverse transpirado, en estar recibiendo la sensación de la magia sin envase, cuando la música abraza todo y la multitud es una cosa única.

–¿Y está en vos desear otro comportamiento para el público de rock?

A. D.: –Por mí, que se comporten como quieran, porque conmigo no se comportan peor que así. En 20 años no me han prendido bengalas, tal vez alguna acá o allá, pero nos es algo ajeno. Yo me di cuenta en el primer disco que si seguía haciendo una música que tendía al hardcore y al mosh, no me iban a ir a escuchar: iban a ir a saltar y nada más. Entonces cambié. Me fascina que la gente se vuelva loca y baile descontrolada, pero no quería un show de varones adelante peleándose entre sí.

–Lo que decís implica que se puede “hacer” el comportamiento del público.

A. D.: –Para algo sos el factótum de tu idea de banda de rock. Vas tirando la que te gusta y a los que no les gusta, que no te vayan a ver. Eso no lo hacés por la plata sino porque te gusta. Así no estás preso de la voluntad irracional de tu público porque necesitás su dinero; vos le bajás la línea al público, proponiéndole el entorno donde ese público festeja. Me hace sentir incómodo hablar de bengalas, porque justamente soy de los que habla desde afuera. Atravesé 20 años sin bengalas. Pero también atravesé 20 años sin que nadie me pintara un “trapo”. No tuve nada del sistema del “trapo”.

–Tendrá que ver con en base a qué construís tu carrera.

A. D.: –Algunos se vieron beneficiados con que la taquilla se movía más. Pero, ¿por qué el público tiene que ser protagonista? ¿Cuándo esa idea fue concebida y arengada, como para tener tanto éxito? ¿Por qué hay que ser un público orgulloso y pensar “qué gran público que somos”? No sé. O sé, pero queda feo que me ponga a decir: porque los demás hicieron esto, esto y esto. Está bien, reconocen que Babasónicos nunca lo hizo, eso me basta. Y luego hay que ver dos cosas. El público no puede hacer una autocrítica, la sociedad no puede hacer autocrítica, no tienen capacidad para hacerlo, la autocrítica la puede hacer cada uno. Vos te podés pensar a vos mismo, la sociedad no puede pensarse a sí misma. Y después, tampoco es que en masa el público hace eso, tampoco se puede acusar al público de rock de haber conducido al rock a todo esto. El problema es de unos pocos que se quedan con una idea tan rara que genera pelotudeces como la que mató a Miguel Ramírez. Para mí el público de rock es el millón y medio de personas que con cierta frecuencia va a ver espectáculos de rock. Y dentro de todos esos, algunos entendieron cualquier cosa. No sé por qué, pero me lo pregunto.



ENTREVISTA A RAÚL VILLARREAL

EL HOMBRE DE CONFIANZA DE OMAR CHABÁN

“El público nunca aprendió nada, vive en el límite de lo prohibido”

Por Florencia Halfon–Laksman – Tiempo Argentino

Condenado a seis años de prisión por la tragedia de Cromañón, dice que la gente “quiere ser el show”, y que hay que prohibir las bengalas. Jura que nunca estuvo a cargo de la seguridad del boliche de Once y culpa a Callejeros.

Raúl Alcides Villarreal tiene 52 años, y 30 los pasó trabajando en el mundo del rock. Se define como “una persona de confianza de Omar Chabán”, quien era el gerenciador del boliche Cromañón cuando se incendió, el 30 de diciembre de 2004, con un saldo de 193 muertos.

La última condena, dictada hace diez días por el Tribunal Oral en lo Criminal Nº 24, le impuso una pena seis veces mayor a la primera. Quedó como el segundo responsable, después de Chabán, a quien le rebajaron el 40% del castigo. En 2009, Villarreal había sido condenado a un año de prisión como partícipe secundario del delito de cohecho activo; ahora fue condenado a seis, como autor del delito de incendio culposo seguido de muerte y del cohecho activo en calidad de partícipe necesario. Sus abogados, Joe Stefanolo y Marisa Darwiche, debatirán la decisión en la Corte Suprema, pero su defendido no irá a prisión hasta que el fallo quede firme.

Ante Tiempo Argentino, Villarreal niega que su tarea en el boliche de Once estuviera enfocada en la seguridad, como dijo el tribunal; defiende a capa y espada a Chabán, a quien considera “como un hermano”; sostiene que el uso de las bengalas en recitales “se tendría que haber prohibido toda la vida”, y asegura que “el público no aprendió nada” después de Cromañón.

–¿Qué hacían ustedes para impedir que hubiera bengalas?

–Estábamos luchando en contra. Dentro de Cromañón había muchos avisos que decían que estaba prohibido el ingreso de pirotecnia, bengalas y todo eso. Omar dio instrucciones muy firmes porque los días anteriores había sido un abuso terrible. Fue muy duro con la seguridad, que era de Callejeros, y le dijo que revisaran a todos. Yo fui testigo cuando le recriminaba a Diego (Argañaraz, el manager de la banda) que paren. Diego intentaba hacer lo posible, pero esto estaba desbordado, no se podía hacer más nada. El cacheo fue bueno, yo lo veía, lo tenía adelante mío y me dejaba tranquilo. Les sacaban hasta las zapatillas. Hay que hablar de cómo ingresaron las bengalas.

–¿Tuvo la sensación de que entraba más gente de la que debía?

–No, porque no estaba en mi cabeza. Yo no era organizador. Omar había dejado en manos de los chicos el manejo del espacio. Les tenía confianza, me decía: “Son muy buenos muchachos.” Eso incluía la boletería, seguridad y todo eso.

–¿Qué recuerda de esa noche?

–Estuve afuera, como relacionista público, porque el lugar era nuevo, llevaba seis meses abierto y sólo se habían hecho 20 shows. Veía cómo entraba la gente porque Omar se apoyaba bastante en mí. Él estaba recién operado de un sobrehueso en el pie y rengueaba. Entré a ver qué pasaba porque me pareció raro que al minuto parara de sonar la banda. Pensé que podía haber un problema de sonido o que se estarían agarrando a piñas, no sé… Justo en ese momento, se cortó la luz y comenzó el pánico generalizado.


LUCA NO SE MURIÓ. El 17/05/11 cumpliría 58

En Twitter se recordó el nacimiento de Luca Prodan, uno de los artistas fundamentales del rock nacional.

Luca Prodan llegaría a los 58 años, y los fans de sumo y de uno de los músicos más importantes del rock nacional (que paradójicamente no era argentino, Luca nació en Italia y se crió en Escocia) consiguieron colar su nombre entre los trending topic de Twitter.

El tipo que nació el 17 de mayo de 1953 se radicó en Córdoba, y Sumo fue la banda que formó con sus amigos, sin imaginar que junto a Germán Daffunchio, Alejandor Sokol y Setpanie Nuttal cambiarían lo que por entonces empezaba a ser nombrado como rock nacional.

Prodan fue hallado muerto en su casa de barrio Monserrat el 22 de diciembre de 1987, en la casa de Valentín Alsina que era al mismo tiempo su guarida y centro de operaciones.


Habla el detenido por la bengala: "No sé si merezco perdón"

Iván Fontán, el presunto responsable de la muerte de Miguel Ramírez, decidió romper el silencio ante Rolling Stone con una carta manuscrita

Por Javier Sinay Revista RS

Iván Fontán, el acusado de arrojar la bengala naval que acabó con la vida de Miguel Ramírez en el último show de La Renga, el 30 de abril pasado en el autódromo de La Plata, decidió romper el silencio desde su encierro en la DDI de La Plata y contar su verdad ante Rolling Stone. Lo hizo a través de una carta manuscrita -en respuesta a unas preguntas enviadas por la revista a través de su abogado- en la que explica por qué tiró la pirotecnia, cómo vivió el show fatídico y cómo se siente ahora. El testimonio completo formará parte de un informe especial que Rolling Stone está preparando para su edición de junio.

"Llevé la bengala al recital porque la obtuve y nunca había encendido ninguna, pensé que era un lugar abierto muy grande e iba a ser mi oportunidad (aunque sea alejado de la gente, para no molestar a nadie) de, como dice el tema de apertura [del show del 30 de abril] ('Canibalismo Galáctico'), la furia de la bestia Rock quería 'tocar el cosmos', 'sonaron los tambores en mi mente.', y también creo que 'trafiqué un poco de emoción', en ese momento 'dejé de ser yo' para 'hacerme canción!' (La Renga es una banda increíble que no incita a hacer el mal, todo lo contrario, a mí me hizo levantar muchas veces y quise ofrendarle algo)". Así, combinando palabras propias, misticismo rockero y referencias textuales a canciones de La Renga, Fontán explica, desde el encierro, los motivos por los que entró con semejante explosivo, burlando los controles, y lo activó en el comienzo del recital. En ningún momento de la carta hace referencia a los hechos de Cromañón como un antecedente que tuviera en cuenta.

El día del show fatal comenzó muy bien para este joven de 24 años oriundo de Ingeniero White (una localidad de 13 mil habitantes ubicada a siete kilómetros de Bahía Blanca), aunque con el correr de las horas se fue desdibujando: "Llegué justo a ver a [la banda soporte] La Richieri, la escuché atentamente y eso me alcanzaba para irme satisfecho de rock, luego la pasé de primera, los felicité, compartimos la tarde riendo, atestiguamos la tarde con instantáneas junto a 'los Ruteros del Camino' (así nos llama la banda a los seguidores) que venían de Buenos Aires y de algún otro lado junto a un trapo [bandera] que hice el día antes del recital, nos roció una llovizna al ocaso, parecía un momento mágico, hasta que empezó La Renga y bueno, de ahí en adelante se tornó todo más oscuro para mí.".

A partir de ahí, pesó más en su cabeza lo que había hecho con la bengala que lo que pasaba en el escenario. Aunque no sabía que había herido a Miguel Ramírez (y todavía hoy, mientras se investiga la posible existencia de una segunda bengala, su relación con el hecho no está del todo probada), Fontán sí había visto desviarse su bengala de la trayectoria esperada, y caer hacia su izquierda, entre el escenario y las torres de iluminación, donde se dio un tumulto, como declaró ante la Justicia. "Quedé paralizado, jamás pensé que me podía pasar eso, no pude disfrutar del resto del show a la distancia, y me fui a naufragar a la marea del pogo", confiesa. "Me dolía pensar que pude lastimar a cualquier persona del autódromo, incluso a trabajadores, músicos, niños, amigos y por último yo. Cuando me enteré del accidente sentí un profundo vacío, un dolor muy grande y la necesidad de dar la cara, desahogándome de esa manera".

Después del show de La Renga, el domingo 1º de mayo Iván volvió a Ingeniero White junto a dos amigos, en su auto. Todo se aceleró aquella semana, cuando la salud de Ramírez empeoró y entró en una espiral descendente de la que ya no volvió, hasta que murió el 9 de mayo a causa de las heridas, quemaduras e infecciones que le había provocado la bengala. Enterado de la muerte, Fontán se comunicó con un amigo músico, que toca en la banda La Richieri, para contarle que temía que su bengala fallida hubiera matado a Miguel. Después de la charla, los dos amigos continuaron la comunicación a través de mensajes de texto, en una serie que se extendió desde las diez de la noche hasta las cuatro de la mañana.

"Me contacté [con los de La Richieri] para ver si ellos que estaban más cerca sabían algo más de Miguel", explica Fontán. Al día siguiente, un abogado de la productora El Chacal, responsable del armado del recital, se presentó ante la Justicia con fotografías del celular que había recibido los mensajes de texto autoincriminatorios del Iván. Un día después de la muerte de Ramírez, Fontán fue detenido, al caer la noche. No había podido comunicarse con la familia de la víctima, como fantaseaba. Y ahora, desde el calabozo, repasa esa intención: "Para este tipo de casos no hay palabras de consuelo ni tampoco sé si merezco perdón, al momento de querer llamar pensé más en brindar cualquier tipo de ayuda para su recuperación, lo que fuere que estuviese a mi alcance. En la desesperación era capaz de cualquier cosa".

De terminar de confirmarse la relación de Iván Fontán con la muerte de Miguel Ramírez, su abogado, Gustavo Avellaneda, piensa encuadrar el hecho bajo la figura de "homicidio culposo". "Llámalo estupidez, ponele cualquier adjetivo, pero todo eso de lo que la gente habla tiene que ver con el homicidio culposo", asegura. "En la cabeza de Iván no hay dolo eventual: jamás se representó que la bengala no funcionara. El quería ser parte de esa celebración y de ese ritual. Evidentemente, el inicio de un recital de La Renga tiene una carga importante y por eso eligió ese momento para dispararla". El abogado resalta que el acusado se haya hecho cargo de la posibilidad de ser el autor y explica que la teoría de la segunda bengala surge de una contradicción en la declaración del testigo Leonardo Garay: "Como defensor, no puedo dejarla pasar y debe ser investigada".

Para el abogado, la responsabilidad de la muerte de Ramírez no debería recaer sólo sobre el que lanzó la bengala: "Iván conoce el rito, sabe cómo es un recital, y se sentía absolutamente partícipe. Lo que llevó, una bengala, fue parte de ese rito. ¿Violando una normativa? Sí, estamos de acuerdo. ¿Disparándola? También. Pero haber pasado una bengala violando un cacheo no tiene nada que ver con el dolo eventual, sobre todo cuando está casi permitido por quienes organizan el recital y hasta por la banda misma, si se quiere. Iván no recurrió a ningún truco de James Bond para entrar una bengala. Simplemente, no hubo cacheos importantes".

Fontán es un pibe querido en Ingeniero White: así lo muestran las dos manifestaciones espontáneas que se armaron en su favor ("No tengo palabras para agradecerle a toda la gente por su aguante y su apoyo incondicional, esa gente es increíble, siento que desde allá me hacen llegar sus fuerzas y su paz, y me ayudan a sobrellevar este momento", dice). Muchos lo conocen por sus dibujos, sus esculturas y sus poesías. Cursó durante pocos meses la carrera de Letras y luego la de Artes Visuales, pero dejó ambas. Dice ser un buen lector: en estos días de encierro está leyendo El hombre en busca de sentido, del psiquiatra Víctor Frankl, y también tiene a mano El símbolo perdido, de Dan Brown. Su padre, que falleció hace menos de un año, es el que le transmitió la pasión por el rock, dejándole una colección grande vinilos y un tocadiscos. Hasta este episodio, Iván Fontán también había heredado de su padre el trabajo en la fábrica aceitera ex Oleaginosas Moreno, ahora Glencore.

NUEVAS CANCIONES, PARA DESCARGAR

blog.rock.com.ar

Una productora presenta un compilado de artistas emergentes como Tomi Lebrero y Rosal, que puede descargarse a través de una clave que acá entregamos.

El material fue registrado a lo largo del ciclo de artistas independientes que tuvo lugar el año pasado en el Auditorio J. L. Borges de la Biblioteca Nacional. Durante noviembre y diciembre se presentaron Rosal, Tomás Lebrero, Darío Jalfin, Seba Ibarra, Lucio Mantel y Alfonso Barbieri, con invitados especiales en cada función.

El tracklist de este lanzamiento es:

1. Rosal / No depende de mí

2. Rosal / Educación sentimental

3. Tomás Lebrero / El murmullo

4. Tomás Lebrero / Cuando a caballo + invitado: Gabo Ferro

5. Lucio Mantel / Todo/Algo

6. Lucio Mantel / En el siguiente suspiro

7. Alfonso Barbieri / Viaje de noche

8. Alfonso Barbieri / ¿Por qué?

9. Seba Ibarra / Si mal no me equivoco

10. Seba Ibarra / Vuelta al Paraguay

11. Darío Jalfin / Precipicio

12. Darío Jalfin / No me ves

Para descargar este disco hay que ingresar a la web www.arrobamusic.com/nuevascancionesbn e ingresar la clave rockcomar para acceder a un archivo comprimido con las canciones, la gráfica y fotos.

Estas ediciones digitales fueron legalmente reconocidas y utilizan unas tarjetas postales como soporte físico. En ella se incluye el código de descarga, que tiene validez únicamente para una oportunidad. Estas postales pueden adquirirse en La Oreja Negra (Uriarte 1271, Ciudad de Buenos Aires) o a través del Club del Disco.




UN AÑO ESPERANDO A CERATI

Agencia DyN

Fanáticos del cantante hicieron actos en diferentes ciudades del continente para hacerle el aguante, a un año de haber sufrido un ACV que lo mantiene postrado en una clínica. Su mamá dijo “está bien, está fuerte, tiene una carita de treintañero”.


Seguidores de distintas ciudades de América Latina y familiares de Gustavo Cerati realizaron actos y homenajes a un año del accidente cerebrovascular que el ex cantante de Soda Stereo sufrió en Caracas.

“Cada uno de los días es una angustia nueva”, indicó la madre de Gustavo, Lilian Clark, y señaló: “No sé si son 365 días o 365 años” los que se cumplen desde que el músico fue internado.

Los seguidores del músico -que permanece sin cambios neurológicos y bajo asistencia respiratoria mecánica- organizaron una misa en la puerta de la clínica Alcla, de esta ciudad, a la que se unieron la madre de Cerati y sus hermanas Estela y Laura.

Cerati sufrió un accidente cerebrovascular en la madrugada del 16 de mayo de 2010, tras cerrar el primer tramo de la gira de presentación del álbum “Fuerza Natural”, en la ciudad de Caracas.

El 7 de junio fue trasladado desde Venezuela al Instituto Fleni, donde permaneció internado hasta el 24 de octubre de 2010 y luego fue derivado a la clínica Alcla.

“El domingo cerca de Gustavo. El universo está a su favor” fue el lema utilizado en las redes sociales para la convocatoria que se realizó en Capital Federal, Chubut, Rosario, Córdoba, Bahía Blanca, Mar del Plata, Mendoza y Chaco.

En tanto, también hubo actos en México, Venezuela, Puerto Rico, Colombia, Perú y Chile, entre otros lugares. En esta ciudad, cientos de personas se congregaron en el Planetario bajo la premisa“empezamos con la convocatoria para lo que va a ser la juntada número 19 por la salud de nuestro querido Gustavo”.

Los colegas que visitaron a Cerati en la clínica en el último año fueron Alejandro Sanz, Fernando Ruiz Díaz, Daniel Melero, Leo García, Luis Alberto Spinetta, Charly Alberti y Fabiana Cantilo.

“Cada día estamos mis hijas, nietos, los hijos de Gustavo todos pegaditos a él porque sabemos que además de la ciencia, por la que esta muy bien atendido, necesita el afecto nuestro y muchísima fe”, dijo Clark a radio Mitre.

La madre del músico pidió que “no lo tomen como un festejo porque no lo es, es un día a un año de sentir peso en el alma”.

Destacó que al cantante “se lo ve muy bien, está fuerte y muy bien cuidado, lo único que es un proceso difícil en el cual hay que tener paciencia y como siempre digo, fe”.

“Si lo ves está hermoso, tiene una carita fresca como de treinta años, cabello abundante. A veces le digo: bueno Gustavito, dale, es el momento ya, abrí los ojitos y hablanos”, relató.


MARCHI PRESENTA LA BIOGRAFÍA DE PAPPO, EL HOMBRE SUBURBANO

Agencia Télam

En la biografía “Pappo. El hombre suburbano”, el periodista Sergio Marchi desentraña el universo desconocido de la leyenda del rock argentino, el guitarrista virtuoso, el tipo familiero, el amante de las motos, el pibe de barrio o el rockero con un final trágico.

Un tipo auténtico, bravo, sensible, frontal, tierno, impetuoso y barullero son algunas de las definiciones que van desgranando los testimonios que Marchi cosechó durante 4 años a través de 60 entrevistas que van de Luis Alberto Spinetta a Araceli González, de Litto Nebia a Juan Palomino o de Vitico a Corcho Rodríguez, todos ligados de alguna forma a su vida.

Guitarrista, cantante y compositor de blues, rock y metal argentino, Norberto Napolitano (1950-2005) fundó Pappo`s Blues en los 70 y la legendaria Riff en los 80; integró Los Abuelos de la Nada, Engranaje, Los Gatos, Conexión Nro. 5 y La Pesada del Rock and Roll y fue una pieza fundamental en la historia del rock local.

Marchi, periodista de rock de raza y un referente ineludible de la crítica de música en Argentina, bucea paso a paso en la vida de Carpo y reconstruye su caleidoscópica personalidad, también a través de la mirada de su familia (su hijo Luciano y su hermana Liliana), o de recortes periodísticos que la familia guardó, fotos y hasta un diario que su madre escribía sobre él.

“Pappo fue mucho más que un buen guitarrista de blues o de rock, fue más que un músico exitoso, fue más que un personaje pintoresco, fue más que un muchacho de barrio devoto de su familia paterna que nunca pudo formar la propia, fue más que una estrella de rock”, dirá Marchi, fan declarado, en las primeras hojas del libro editado por Planeta, a seis años de su muerte.

El Carpo “requería de la mirada ajena, que lo valoraran, lo cuidaran como artista, tenía fama de que se defendía solo contra el mundo pero a la vez era una persona sensible y frágil, que quería reconocimiento y muchas veces no lo tuvo”, asegura Marchi en una entrevista con Télam.

“Si sabías buscar, había más de lo que te encontrabas enfrente. La primera capa era como una roca muy sólida, pero si te metías un poquito adentro por alguna grieta encontrabas otro mundo.

Era un tipo tierno en el fondo”, desliza el autor.

Así, en pos de graficar su temperamento, Marchi se entusiasma y hace alusión a letras como “si supieras qué ternura que existe en mi cosmos” (de “Nunca lo sabrán”) o a “Longchamps boogie” donde tira frases como “la verdadera importancia a ninguno se la dan”`.

En su carrera, Pappo editó numerosos discos y entre sus canciones destacan “El hombre suburbano” (que inspiró el nombre del libro), “Adonde está la libertad”, “Llegará la paz”, “Desconfío”, “Sucio y desprolijo”, “Al sur de la ciudad” y “Rock and Roll y fiebre”; además de los álbumes “Blues Local” o “Que sea rock”.

El rockero, el amante de las motos o el farandulero son las caras de un mismo personaje que deambula por la obra: “Pappo tenía amistades en el automovilismo, en la música, en la farándula, círculos que no se tocan, pero en todos él era especial, tenía la chapa del rock como para poder entrar y enseguida se armaba una cosa en torno a él”, desliza Marchi.

Pero Pappo no generaba medias tintas: “Mucha gente me habló con mucho cariño de él y otra no, porque también era un tipo muy bravo, que por ahí ofendía, o se mandaba cagadas, era muy impetuoso. Podía generar amor o espanto”, define.

“Yo no hago el retrato del hombre más bueno del mundo porque no lo fue -aclara Marchi-, si no sería un robot. Acá está la verdadera esencia de la persona y eso es lo que hace que el libro sea interesante. Como decía Antonio Carrizo, Pappo tenía cara de mapamundi, con valles y montañas, toda una topografía muy interesante”.

¿Cómo no caer en el estereotipo de mitificar al personaje ya fallecido? “Cuando un tipo tiene una vida tan pintoresca, tenés que ponerlo en la dimensión más justa que puedas, sin olvidar que un mito es algo que tiene vida propia y uno lo puede escribir pero después, la gente lo va a interpretar a su manera”, define.

Marchi combina con destreza definiciones ingeniosas, una escritura ágil y un profundo conocimiento de la escena del rock local, a lo largo de 500 páginas donde entremezcla anécdotas, viajes, éxitos y fracasos de su vida.

“Pappo simboliza un personaje y Norberto constituye la persona, y ambos, en sagrada trinidad con el Carpo, otra de sus encarnaciones, conformaban un todo bastante complejo”, ensaya Marchi por definición, y concluye entre risas, “ahora me dedico a divulgar la palabra del señor Napolitano, el credo según Pappo”.


PRESENTACION DE LA REVISTA DALE

PASIÓN DE MULTITUDES

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La Revista Dale tiene un concepto temático en cada edición, tiene 48 páginas y es bimestral. En su página web www.revistadale.com.ar se informa dónde comprarla y cómo hacer para suscribirse.

En la primera edición de la Revista Dale, que está en la calle desde principio de mayo, toman partido sobre los antagonismo en el rock: Daniel Melero, Richard Coleman, Rocambole, el Ruso Verea, Pipo Lernoud, Ezequiel Abalos, Sergio Marchi, Tweety González, Eli Suárez, Ezequiel Adamovsky, Damián Benetucci, Nacho Girón y Bruno Larocca, entre otros.

Superclásico: Los Redondos vs Soda Stereo. La futbolización del rock argentino y el mito de un enfretamiento musical, social, estético y comercial. Así se presenta la flamante Revista Dale, analizando a fondo un fenómeno de preocupante actualidad, a raíz de la bengala en el show de La Renga. A continuación, reproducimos su nota central.

Definitivamente, la razón por la que estoy haciendo música tiene muy poco que ver con ser antagónico con algo. La primera vez que lo registré fue en un concierto mío, donde sentía cantos contra el Indio. Y yo no tenía ni idea de lo que estaba pasando. Parecía un juego entre el público y no está bueno que lo dejen a uno afuera (Gustavo Cerati).

Yo nunca ví esa rivalidad. Cerati tenía un carácter más glamoroso, más fashion, y yo más critico, más ácido. Y eso quizás haya separado los públicos. Esa rivalidad, de haber existido, a mi me enaltece porque es uno de los músicos más importantes que ha habido acá (Indio Solari).

¿Cómo se entiende, entonces, que el antagonismo máximo del rock argentino sea Soda Stereo vs Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota? ¿Cuáles son las diferencias entre estas bandas emblemáticas? ¿Estrictamente musicales? ¿Estéticas? ¿Conceptuales? ¿Filosóficas? ¿Sociales? ¿De dónde surgen? ¿Qué papel juegan los medios de comunicación?

Los enfrentamientos no son patrimonio exclusivo del rock, está claro. La historia argentina tiene ejemplos de sobra. El fútbol los sufrió siempre: acaso en ese contexto, rivalidad y enemistad ¿no son sinónimos?

En el rock esta tendencia se arraigó en los ‘90s, en tiempos menemistas. “Su peor consecuencia fueron las conductas que despertó en la sociedad; fue el espejo de lo más tenebroso: el afán individualista, el alejamiento de todo gesto solidario”, reflexionaba el periodista Enrique Symns a la revista Rolling Stone.

Para sus detractores, la futbolización comenzó cuando las bandas dejaron de tener algo interesante para proponer y entonces empezaron a ofrecer tribuna. Mientras los barrabravas tomaron del rock los estribillos para los cantitos, los seguidores de una banda adoptaron la combatividad de esos mercenarios de paravalanchas.

Ezequiel Adamovsky, historiador e investigador: “la autenticidad anticomercial de Los Redondos se combinó con el fervor de un público cada vez más plebeyo que los respetaba precisamente por eso. Para ellos, Cerati y Soda eran lo opuesto: una banda pop, careta, seguida por chetos. Aquí se ve con claridad la asociación entre una cultura del aguante que llegó al rock desde el fútbol y un público de clase media baja y trabajadora. El pop aparece como todo lo contrario, de modo que el antagonismo es estético, pero también social”.

Orwell tenía razón

Cerati en vivo, el último show en Buenos Aires antes de iniciar la gira en la cual sufriría el ACV. foto: Federico Balestrero

“El hecho de que a alguien le guste una banda y que eso lo ponga en una posición antagónica a otra es una gran pelotudez. Vivimos años muy jodidos, con gobiernos que ayudaron a que la gente se lobotomizara culturalmente”, opinaba Cerati .

Al respecto, Skay remarcaba que “me parece que está bien que una banda convoque gente y ese encuentro se transforme en una gran celebración. Pero si todo se reduce a los cantos de las hinchadas, juntémonos para cantar temas de hinchadas y listo… Una banda puede y debe aportar muchas más cosas. Noto que algunos grupos padecen ese fenómeno y otros pareciera que apuestan a él”.

Tras la disolución de Los Redondos, en agosto de 2001, tres bandas heredaron buena parte de ese público acéfalo: Los Piojos, La Renga y Bersuit. Gustavo Cordera: “el fútbol ayudó mucho a que el rock se haga bruto, se ponga fascista, por eso siempre detesté las banderas y las bengalas. Siempre le digo al público que no busque referentes para poder ser alguien”.

Roger Cardero, ex baterista de Los Piojos y actual El Vuelo de la Grulla, es más optimista y cree que los festivales multitudinarios fomentan la tolerancia y que, si bien al comienzo vivieron rechazos entre seguidores, con el paso de las ediciones la gente fue aprendiendo a convivir y conoció nuevas propuestas musicales.

Iván Noble, ex cantante de Los Caballeros de la Quema, reflexionaba con más perspectiva: “la gran autocrítica que deberíamos hacer todos los que estuvimos en el rock de los ‘90s es ver hasta qué punto éramos meros espectadores de eso o si fomentábamos la pasión barrabrava”.

Cabra, cantante de Las Manos de Filippi, tiene otra óptica: “no pasa por la bengala; se trata de futbolizar en la privatización del rock, en hacer que el rock sea un negocio de mierda, incontrolable, violento. Como es el fútbol”.

Daniel Melero es terminante: “el rock barrial creó un talibanismo rockero que cree tener la verdad y cree que lo diferente es pura mierda. Y eso es, justamente, lo opuesto al rock, que siempre luchó por mantener cabezas abiertas”. En ese mismo sentido, el periodista Hernán Ferreirós publicaba en su blog: “El rock chabón no es una forma de resistencia al deterioro, es parte de él. Si uno se sentía interpelado por una canción [del rock de los ‘70s] iba a terminar obteniendo de ella mucho más que un estribillo para tararear. [El rock barrial] dice exactamente lo contrario: ‘conformate con lo que sos porque está bien’”.

El periodista Gustavo Alvarez Núñez tiene una opinión bien marcada: “cuando se defiende al rock chabón por reflejar la exclusión social, se pasa por alto que esa búsqueda de la distinción llevó al rock barrial a identificarse a partir de la afirmación que lo distingue. Si para resistir no tengo otro recurso que reivindicar eso en nombre de lo cual soy dominado, ¿se trata de resistencia?”.

“Hay riesgo y coqueteo con la autodesctrucción en varias formas culturales urbanas”, advierte el sociólogo Daniel Salerno.

Ése lugar preponderante del público es muchas veces fogoneado por el propio artista. Por ejemplo, sobre el final de su show en Tandil en noviembre ‘10, Solari elogió: “éste fue el pogo más grande del Universo”. Y en una entrevista de Pipo Lernoud, era más específico: “yo estoy muy agradecido de que nos haya elegido esa gente, porque son de ajo. Vienen de lugares muy duros. No nos van a pedir que sonemos rudo. Ellos son rudos. No necesitan disfrazarse de nada, ni demostrar nada. Gracias a Dios uno elucubra unas historias en las que los personajes se parecen a los que ellos quieren cantar a los gritos todo el recital”.

Pero a lo largo de los años, el público redondo fue cambiando. En un primer momento, artista y audiencia formaban parte conjuntamente del happening. Con la Democracia se fueron incorporando espectadores más pasivos, que iban a ver a la banda y despreciaban las otras manifestaciones artísticas, características de los comienzos. Y con la masificación llegó el fanatismo, el público-hinchada que no exige nada y arma su show paralelo.

Se cumple la advertencia orwelliana: “te vaciaremos de todo y te llenaremos de nosotros”.

El quiebre

El Indio por KVK: del libro "Porco Rex en fotos", infaltable en una biblioteca redonda

El rock argentino nació simbólicamente en el barrio de Once, en la esquina de las avenidas Rivadavia y Jujuy. Y no son pocos los que creen que murió prácticamente a la vuelta, en República de Cromañón, Mitre al 3000.

Fue recién después de esas 194 muertes que el gran público se enteró de la existencia de ese género, de las irregularidades y negligencias de los recitales. Entre otras cosas, esa masacre descubrió todo un movimiento social que no tenía lugar en los medios masivos de comunicación y que, en general, fue señalado como el gran responsable.

“Es el desenlace de lo que muchos pregonaron por más de una década” -opina el músico independiente Boom Boom Kid- “Hay que fijarse en los videos, en las letras, en la tapa de los discos… ahí están los culpables de Cromañón: vos le estás mostrando a tu público cómo te gusta el rito. Después se hicieron los boludos, pero si estás jugando con fuego…”

“El fútbol es un Cromañón permanente”, sentenciaba Andrés Calamaro allá por marzo de 2008. “En el fútbol, el alambrado separa a la gente de una tragedia, de un asesinato múltiple” – opinaba Spinetta – “Descuartizarían al referí y al otro que cometió el penal que el referí no cobró. ¿Viste lo que es atrás de los arcos? Eso no es digno de lo que queríamos construir como sociedad”.

Muchos músicos salieron a hablar mal de las bengalas, con Divididos a la cabeza (se negaron a compartir fecha con Callejeros en el Cosquín Rock 2007). Pero el Indio sorprendió con otra argumentación. En una entrevista radial, decía: “hay algo injusto en esto que pasa con Omar. Quizás los 194 muertos sean una cuenta que alguien tenga que pagar. Pero lo que veo es una granada sin anilla que nos vamos pasando y te explota a vos como me pudo haber explotado a mí. Entonces, independientemente de que vos tenés que satisfacer el dolor genuino de esos padres, no podemos adjudicarles la justicia social con respecto al hecho. Ninguno de los que intervinieron ahí puede ser señalado [como delincuente] porque no era conveniente para nadie”.

El papel de los medios

Los barras, amparados por la policía y los dirigentes, amenazan a sus propios compañeros de tribuna. Hay que dejarles el hueco en el sector preferencial de la popular, porque se lo han ganado peleándose contra hinchadas rivales.

¿Qué es el aguante, entonces? Vale recordar el programa que llevaba ese nombre y que emitía TyCSports. Algunos testimonios bordeaban la apología. Por ejemplo, ¿qué hacés si tu hijo te sale de Boca?, consultaban a un hincha de River en la cancha. ¡Lo ahogo en la bañadera!, respondía ante la risotada de los presentes.

Y la gran maquinaria del consumismo aprovechó la oportunidad. Con el auge de la piratería, el show en vivo se convirtió en la gran fuente de ingreso de los artistas. Pero a raíz de Cromañón y la clausura generalizada de los escenarios rockeros, los megafestivales esponsoreados -en manos de un puñado de productoras- pasaron a ser los lugares más seguros para los shows.

Argentina parece estar exportando futbolización. Dos ejemplos recientes: los apodos con los que se presentaron los U2 en el estadio de La Plata (“soy Carlitos Apache Bono”, dijo) y el DVD en vivo de AC/DC, cuyo marketing está centrado justamente en la fiesta que armaron los espectadores en el Monumental.

Nunca hicimos amistades

¿Qué pasó en estos años para que el espíritu de paz y amor de los ‘60s se transformara en la agresividad de los cantitos actuales?

León Gieco resume la escalada de violencia: “En los ‘60, la rebeldía pasaba por el pelo largo. Venía un milico como Onganía y nos metía presos. En los ‘70 empieza a haber canciones contra la dictadura y muchos terminamos exiliados. En los ‘80 el rock se hace light y en los ‘90, contestatario contra el gran vendepatria que desarrolló la economía más antipopular de la historia. Y surge el rock barrial, se crean rivalidades por los barrios o los estilos, y los chicos terminan a las trompadas por una bandera”.

La masa también enfrentó a Soda con Sumo. Luca no se murió / que se muera Cerati / la puta madre que lo parió. Pocos saben que una noche de diciembre de 1983, en el ya mítico Café Einstein (regenteado por Chabán en un primer piso de la Avenida Córdoba llegando a Pueyrredón), Prodan subió al escenario para cantar junto al trío un tema de The Police. Y años después, Ricardo Mollo cantó en Obras, invitado por Gustavo.

La intolerancia no es exclusiva del rock chabón. En 1992, Soda le dio lugar a varias bandas nuevas para que los telonearan, pero la recepción no fue la mejor. Años más tarde, Zeta Bosio recordaba: “me di cuenta de que nuestro público no era tan amplio como creía. Si van a ver a Soda, lo único que les interesa es Soda y lo demás les molesta”.

¿Siempre fue así? Pipo Lernoud, testigo presencial de la génesis de nuestro rock, recuerda la primera dicotomía: música blanda contra música dura. Billy Bond y La Pesada contra Gieco, Porchetto, Sui Generis. “Ahí empezó a enfrentarse la música complaciente con la música comercial. Invisible, que era progresivo y difícil, contra Sui Generis, que era música que podían entender las chicas adolescentes”, dice.

Hubo también una contra Charly vs. Spinetta, pero que fue más de la prensa y el público. Se decía que Charly era un comerciante, que “se vendió a Fiorucci”. Que haya ido al programa de Mirtha Legrand fue como una traición a la patria del rock. Pero después, cuando vieron que ese juego se volvía peligroso, hicieron un recital juntos: Seru y Jade en Obras, en septiembre de 1980.

Más allá del ACV, ¿es utópico pensar en un show conjunto de Cerati con el Indio?


LA RENGA SUSPENDIÓ SU GIRA POR LA MUERTE DE MIGUEL RAMÍREZ

El grupo decidió postergar su gira nacional "Algún rayo" a raíz de la muerte de uno de sus fans por una bengala. Es el primer anuncio de la banda tras la tragedia.

Agencia Télam

El grupo de rock La Renga anunció la postergación de la gira nacional que estaba realizando para la presentación del disco Algún Rayo, a raíz de la muerte de Miguel Ramírez, el joven que falleció tras recibir el impacto de una bengala marina en el último recital en La Plata.

"Ante el dolor por la pérdida de Miguel y tratando de hallar en la reflexión el camino a seguir, decidimos postergar la gira que veníamos realizando. Ojalá pronto juntemos la fuerza para volver a encontrarnos", fueron las palabras que difundió el grupo en un mensaje difundido en su página oficial de Internet, sobre un fondo negro.

Hasta ayer, la página oficial de La Renga había estado con la pantalla totalmente en negro demostrado su luto por la muerte de Ramírez, la víctima fatal de una bengala encendida durante el show en el autódromo Roberto Mouras de La Plata el 30 de abril pasado.

Este es el primer pronunciamiento de la banda desde la muerte de Ramírez. Antes, el Indio Solari, ex líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, ya había suspendido a raíz de la muerte de Ramírez el recital que debía dar en la ciudad bonaerense de Junín el 28 de este mes, que quedó reprogramado para el 3 de septiembre.


EL DÍA QUE SE REUNIÓ PINK FLOYD

Sucedió el pasado viernes en el O2 Arena de Londres: Gilmour, Waters y Mason tocaron juntos en un escenario. Mirá el video.

Las pocas palabras que pronunció Roger Waters deben haber puesto la piel de gallina a cada uno de los asistentes el viernes al show de The Wall en el O2 Arena londinenese. “Hace 30 años, cuando Dave (Gilmour), Nick (Mason) y yo hicimos esto por primera vez, yo era una persona difícil de tratar, poco afectiva. Lo reconozco, pero eso cambió. No podría estar más feliz por este momento con ustedes y estos dos amigos al lado”.

Al lado, efectivamente, estaban David Gilmour y Nick Mason, otra vez juntos después de aquél 2 de julio de 2005 en el Live 8, cuando por última vez estuvo además el tecladista Rick Wright, fallecido en 2008.

Esta vez, Waters y Gilmour tocaron Comfortably numb, mientras que Nick Mason sumó pandereta a la versión de Outside the wall, el tema final de la película, con Roger en trompeta y Dave en mandolina.


INDIO SOLARI EN JUNÍN: NUEVA FECHA

El cantante dio a conocer el día de la reprogramación de su recital en Junín.

Luego de la postergación del show que Indio Solari tenía planeado ofrecer el 28 de mayo en Junín, se dio a conocer la nueva fecha del concierto: será el 3 de setiembre, en el mismo lugar.

Se informó, asimismo, que las entradas mantendrán su validez, y en caso de que alguna persona no pueda asistir en la nueva fecha, se le reintegrará el dinero en los puntos de venta oficiales.

El ex cantante de Los Redondos decidió suspender el show que iba a dar en el autódromo de Junín "por 'respeto solidario' y con el objetivo de 'sumar tiempo de reflexión' luego de la muerte de Miguel Ramírez (32)", el joven que fue impactado por una bengala náutica durante el recital de La Renga el pasado 30 de abril en la Plata.

Solari había divulgado en relación a este incidente: “Mi posición frente al juego de bengalas en los conciertos al aire libre siempre se sostuvo en entender que si esos fuegos de artificio se entendían como de extrema peligrosidad aún fuera de los locales cerrados, lo correcto y conveniente sería la prohibición de su venta al público y no el traslado del deber policial a los organizadores de los eventos."

Luego agrega: "El control en estas reuniones multitudinarias se hace prácticamente imposible (…). De cualquier manera y tomando en cuenta los accidentes que pueden ocasionar les pido a quienes se acerquen a mis conciertos que se abstengan de su uso. Gracias."


CULTURA PROFÉTICA

Cultura Profética llega desde Puerto Rico con un disco en el que hablan del amor en todas sus facetas y no se olvidan de sus raíces.

Andrés Fundunklian - Suplemento VOS

Con 15 años de carrera, Cultura Profética se ha conformado como una de las bandas fundamentales del reggae en castellano. Y aunque ellos quieran despegarse del género jamaiquino (de hecho, en su último disco la búsqueda es evidente), su vínculo con esa música es inquebrantable.

Justamente, a través de Internet fue que el combo puertorriqueño ingresó en nuestro país, ya que las ediciones de sus discos hasta aquí no eran tan accesibles y sus visitas, muy esporádicas. “Es cierto que no venimos a Argentina todo lo quisiéramos. Es más, estamos pensando en establecernos por un tiempo aquí en algún momento, para buscar inspiración y estar en contacto más directo con este público tan bonito”, cuenta Omar Silva, guitarrista y arreglador del grupo, a pocas horas de haber pisado Ezeiza y antes de embarcarse rumbo a Córdoba (tocan este miércoles en el XL). "Esta vez nos vamos a sacar las ganas en Córdoba, porque la otra visita fue para un festival y nos quedamos con sabor a poco", agrega.

A fines del año pasado, Cultura Profética publicó su séptimo material titulado La dulzura, que finalmente pudo ser editado en Argentina en este 2011 y en el que se manifiestan más aún los coqueteos que la banda venía teniendo con géneros como el jazz, el hip hop y hasta la trova (siempre se reconocieron fans de Silvio Rodríguez), matizados por letras en las que se habla de amor en todas sus formas, sin sonrojarse. En el booklet, hay una frase del cubano que resume todo: “En estos días, saldrán canciones donde los ideales y el amor serán lo mismo”.

Silva explica cómo llegaron a meterse con el tema: “Cuando hacemos un disco, nos gusta tomarnos nuestro tiempo y redondear un concepto que lo abarque todo. En esta oportunidad, sentimos la necesidad de hablar de otra manera de las relaciones humanas (para confirmarlo, escuchar el tema Baja la tensión, miralo en el player). Ya todos saben que Cultura está a favor del desarrollo sustentable, de la legalización de la marihuana y los cambios profundos en nuestra isla, por nombrar tres cosas de las que venimos hablando en estos 15 años. Son procesos y está todo bien si a alguien no le cierra”.

-Como decías, siempre levantaron la bandera de la autodeterminación de la isla. ¿Crees que ha cambiado la visión al respecto gracias a ustedes o Calle 13?

-Es importante que se estén modificando algunas ideas y es un orgullo llevar ese mensaje, aunque ahora mismo desde el gobierno no se puede esperar ningún gesto. Todavía falta un camino largo por recorrer. Sobre Calle 13, muchos nos preguntan cómo es que no hemos hecho algo juntos. Todo tiene su tiempo, ya vendrá. Venimos del mismo círculo y tenemos mucho en común. La diferencia es que ellos tal vez llegaron más rápido porque tuvieron a una disquera atrás, nosotros elegimos la independencia.

-Unas palabras a pocos días de un nuevo aniversario de Bob Marley, a quien siempre recordaron.

-Fue una revolución cultural en sí mismo, que trascendió al ser humano. Y gracias a él, somos Cultura Profética.